Estás navegando por los archivos mensuales para noviembre 2011.
Un grupo de amigas se reúne y decide que el tema a tratar será…….hombres. Experiencias, consejos, posturas, tamaños, insatisfacciones, preocupaciones. Un poco de todo.
Hasta ahí todo bien, risas, complicidades y compartir.
¿Cómo es que esa divertida conversación pasa a la preocupación, continúa con la culpabilidad en la satisfacción o insatisfacción sexual?; ¿Cómo es que se deslizan algunas declaraciones del tipo: “la energía de la sexualidad en la pareja la sostiene la mujer” o “lo importante no es pasarlo bien en el acto sexual sino estar conectada con el profundo ser femenino” o “pensar que para siempre estaré con el mismo hombre” o “lo importante es siempre estar en clases de danza, en particular danza arabe” y otros del tipo.
Se dieron todo tipo de consejos para aumentar el deseo sexual, para recuperar el interés de los primeros años, se sorprendieron con aquellas que aseguraron tener relaciones 3 ó 4 veces por semana como mínimo y con aquellas que aseguraron que con una por semana había que darse por agradecida. Los tips fueron algunos prácticos y otros muy elevados. En fin, se despidieron felices de haber podido tener esa conversación sin hombres (¿sin hombres?).
Al día siguiente una de ellas envío el siguiente mail a sus amigas:
Asunto: ¿Dónde se me perdió el deseo?
Chiquillas, anoche me fui feliz a mi casa. Como Juan iba a llegar después que yo, me fui planeando como lo iba a esperar y soñando con el encuentro que tendríamos.
Se me ocurrió que lo iba esperar desnuda en la cama para sorprenderlo, sólo con unas gotitas de perfume y una sensual música de fondo. Perfecto!!
Cuando llegué a mi casa me acordé que tenía que mandar un mail, lo hice rápidamente desde el teléfono antes de entrar, al abrir la puerta me encontré con la persona que estaba cuidando los niños con quien sostuve una breve charla doméstica; luego fui a la cocina y como tenía hambre engullí algo así parada frente al refrigerador y aproveché de revisar que cosas faltaban. Luego, fui a la pieza de los niños y les dí un besito a cada uno, les saqué los peluches de encima y me prometí estar más con ellos al día siguiente.
Colgué mi abrigo y me fui al baño: me tomé unas vitaminas para el pelo, y procedí a sacarme la pintura con la crema del pote uno, pasarme una loción con la del pote dos, y echarme otra cosa del pote tres.
A esa altura tenía el pelo agarrado en un moño tipo plumero, la cara pálida y ya estaba sintiendo algo de frío por lo que decidí cambiar el plan inicial de desnudo absoluto a pijama sexi.
Fui hasta el cajón y descubrí que el pijama sexi que tengo sólo sirve en pleno verano. Entonces recordé que una de mis amigas había dicho que una polera y un buzo viejos también son muy eróticos.
Entonces vino el peor de los descubrimientos: !eso ya no es cierto! el mismo pijama viejo que a los 20 se veía como sexi-vintage, ahora a los 40 se ve sólo como lo que es: pijama viejo.
Juan aún no llegaba pero yo ya había olvidado el plan inicial así es que me metí a la cama con el pijama viejo más otra polera encima y leí el diario hasta que me dio sueño.
Bueno amigas, no sé como les fue a ustedes, a mí como han visto se me perdió el deseo entre la dueña de casa, la mamá, el pijama y las noticias sobre las demandas educacionales en nuestro país, cuestión mucho más importante, por cierto.
Nos juntamos el próximo mes sin falta, no sé que haría sin ustedes,
Coté.
***************************
Está lleno de revistas y libros que planteán soluciones para situaciones como éstas en los matrimonios. Datos de como mantener la relación de pareja “erotizada” y el interés sexual “activo”. Generalmente son buenos consejos y más de alguna vez ayudan en el ámbito conductual. Sin embargo, no suelen solucionar el problema de fondo sino que se convierten en algo así como “accesos rápidos” en el escritorio del computador a un archivo que se encuentra escondido quien sabe donde en el disco duro.
Siguiendo esa metáfora computacional, podríamos pensar que el deseo es algo así como el acceso al placer. Al iniciar una relación de pareja, lo que nos mueve es el placer que sentimos con esa persona: al verlo, escucharle, acariciarlo, pensarlo. El placer que produce en nosotros la sensación de estar profundamente conectado con alguien. Y las características manifiestas en el rol de ser pareja se hacen preponderantes, ser un sujeto sexuado, deseado, dar y recibir placer. Rol que se amplia a otras relaciones también. Por eso los enamorados pueden estar felices en su trabajo, más pacientes con los amigos y más amables en la calle. El placer, el optimismo se traspasa a otros roles en nuestras vidas.
En esos momentos, la distancia entre el placer y el deseo es mínima -”están en la misma carpeta del PC”- Con el tiempo, vamos llenando de otros archivos y carpetas el computador de nuestras vidas y nos vamos enriqueciendo con otros roles: madre, duena de casa, mujer trabajadora, tantos que empezamos a cumplirlos ya no desde el disfrute, sino desde el agobio, el apremio, el agotamiento.. Y esas cualidades tiñen los otros aspectos de nuestras vidas. Entonces la pareja se vive como otra tarea más y el buscar el deseo perdido, se anota en la misma lista de cosas pendientes junto con llamar al gasfiter, coser el botón del delantal del hijo, depilarse, etc. etc. Y al igual que muchos otros pendientes, se dejan para más tarde aquellos consejos de los libros y las revistas.
No pienso dar ninguna receta en este pequeño comentario, sólo dejo el mail de mi amiga para reflexionar.
GENERANDO REDES Y VÍNCULOS
Encuentros Costa Rica/México Octubre – Noviembre 2011
Un largo viaje donde, día a día, yo fui aprendiendo de todos y todas. Me fui sintiendo parte de las diferencias que nos hacen semejantes. Fui riéndome de mis modismos de chilena y disfrutando de la erres de los ticos, sus mae constantes y de los padre, guey y cabronadas de los mexicanos. Si po, vengo de Chile y al hacer el mapa de nuestra América quedo siempre ubicada por allá al final o al principio, mirando desde lejos. Hasta que hacer amigos en otros países y escucharlos en talleres y encuentros sociales, mirar las calles y ver los cuerpos moviéndose por las ciudades me permiten acercarme un poco más. (Que impresionante masa de gente bajaba las escaleras del metro en DF).
Las diferencias, la intolerancia, el individualismo y la necesidad de inclusión. El respeto y la conexión con la naturaleza, con nuestros barrios y con las personas. Esos fueron los temas en ambos países y de todos los grupos. La
inmigrancia, la necesidad de ser aceptados y el no lograrlo. La violencia que nos rodea de los modos más sutiles a los más estruendosos, el miedo. “Quiero cambiar de nombre”: elegir quien quiero ser. hacer y ser lo que quiero; sin embargo, cada vez parece que lo instituido lo impide. Escuché de reglamentos, instituciones y leyes que limitan nuestra libertad y de recursos de amparo (varias veces en distintos momentos en ambos países) para defendernos.
“Ya no quiero que me encasillen como la bailarina tonta y bulímica”; “Soy psicólogo, pero no tengo nada claro, lo que tengo es miedo de no encontrar trabajo”. “Estoy cansado de los prejuicios”. “Tengo envidia de como expresas con tu cuerpo y quisiera que compartiéramos lo que cada uno es”. “Tomá un mate y animate” (¿qué hay más comunitario que un mate?). “Juntos logramos más y estamos protegidos” pero a veces también queremos salirnos de la fila del combatiente. “Siempre fui el distinto”. Integrar opuestos, amigarse con recursos y debilidades. Ya no quiero ser súper heroína. Confiar y desconfiar. Muchas ganas de construir.
El sonido de la selva en Puerto Viejo, cerca de San José, lo volvimos a escuchar en una sala de clases en la UNA, fuimos animales y luego una tribu en busca de agua que se disgrega por el poder y el individualismo.
El orgullo de los habitantes por aspectos de su cultura; la maravilla de la naturaleza en Costa Rica y el cariño por su música. Las constantes muestras culturales en México: toda una ciudad y un país unidos por la fiesta de los muertos, por sus alebrijes y su comida.
Hacer visible aquello que de tan cotidiano se torna impensable, hacer visible lo que queremos construir y despertar la libertad que tenemos para lograrlo. Hacer visibles las redes existentes y construir otras nuevas.
En los murales de Diego Rivera en la “prepa 1″ (una de las expresiones artísticas más hermosas que haya visto), él deja un legado cultural donde cada momento de la vida mexicana está r e t r a t a d o .
Cada pedacito de nuestra vida es una obra de arte, es parte de la creación de la historia propia y de nuestras ciudades y países.
En uno de los murales sale un juego típico de México y ese juego es una metáfora de la creación de redes y el enmarañado
social en que vivimos. Ese juego también es el que Mario propuso en el taller que dimos juntos en la EMPS, donde imaginariamente construimos una red de hilos invisibles que nos unen.
Como facilitadora de procesos grupales sólo quisiera siempre estar dispuesta a escuchar y a resonar. Con todos los sentidos atender a lo que el grupo necesita, respetar tiempos, aceptar las lágrimas, las risas y los silencios, aceptar diferencias y proponer un modo distinto de expresarnos, que amplía la palabra, que devuelve a la creatividad el valor expresivo, que recuerda que
el arte crea nuevas realidades posibles.
Moreno nos brindó un camino posible, un camino para reivindicar al hombre y la mujer creadores; la espontaneidad para construirse; el encuentro para recordar que no estamos solos y que nos necesitamos. Todo el desarrollo cultural de nuestros pueblos: mitos, tradiciones, expresiones de teatro y arte popular, máscaras ceremoniales, hombres y mujeres de trabajo, hombres y mujeres de pensamiento, etc. etc. amplían las posibilidades metodológicas con que contamos, los textos y los contextos en que nos movemos. Métodos que favorecen que personas, grupos y comunidades se vuelvan a ver, que se haga visible lo que aparentemente no existe, que nuestro cuerpo individual y político se torne dispuesto y poroso.
A cada uno y cada una les agradezco por los momentos regalados, por invitarme a conocer un poco de sus culturas y sus vidas. Por mostrarme sus “extrañas comidas”, responder mis preguntas, jugar mis juegos y dejarme l l e n a d e interrogantes y motivación para continuar en la acción y reflexión. Acción para el contacto, reflexión para comprender y dar sentidos a los que hago.
Me regreso con ingredientes (un frasco de mole, un poco de chile chipotle), con colores (morfos, verdes profundos, los cuadros de Frida, los alebrijes en el zócalo), con recetas de comida, poemas de Cortázar, murales de Diego Rivera, frutas impensables, cariño, largos abrazos, muchas historias. Y con la ilusión de que hayan quedado algunas hebras para redes que se podrán tejer, para redes que se podrán ampliar.
Al comenzar el viaje crucé el espejo para entrar a un mundo supuestamente imaginario, como Alicia, como cada participante en los talleres de máscaras.
El último viernes, lo crucé a la inversa, fui la última en hacerlo y me di cuenta de que se acercaba el fin del viaje y el comienzo de otro.
Desde Chile,
Rosanna
Noviembre 2011


